Frans de Waal


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monográfico · ¿Existen los europeos?

 

Ser europeo

Frans de Waal

 


Pese a haber vivido y trabajado continuamente en los EE.UU durante los pasados 35 años, aún me siento muy europeo. Soy de origen holandés, estoy casado con una mujer francesa y visito Europa varias veces al año.

Entiendo que los ciudadanos europeos poseen un bagaje compartido, una historia compartida, una cultura compartida y ciertamente intereses compartidos. Aunque hablamos diferentes lenguas (yo domino cuatro), y tenemos diferentes cocinas, es obvio que tenemos una herencia común que se remonta varios siglos atrás. Mi propio país ha estado bajo dominio romano, español, francés y alemán, y aunque en general no consideramos estas invasiones bajo una luz positiva, quieren decir que siempre hemos estado conectados con e influidos por otras naciones. Esto es cierto en toda Europa.

Es difícil explicar por qué me siento más europeo que estadounidense, pero un ejemplo simple es la estructura de las ciudades. En Europa, las ciudades son compactas, con calles estrechas, ordenadas alrededor de una plaza y una gran iglesia o catedral. Todos damos esto por supuesto, pero es radicalmente diferente en muchas ciudades norteamericanas, y también en las asiáticas. El modo en que la gente interactúa, la música que prefieren, el modo en que se visten, en todos estos aspectos aún me siento como en casa en Europa.

no veo la UE como un frío contable

Mi punto de vista de la Unión Europea es quizás típico de un niño de la posguerra mundial. El horror y la devastación de las dos guerras explican la fundación de la Unión. Necesitamos cambiar la actitud de las naciones, que hasta entonces se habían enzarzado en guerras casi ininterrumpidas. Ciertamente no veo la UE como un frío contable: cuánto pone y cuánto saca mi nación de ello. Prefiero contemplarla como una necesidad absoluta para un futuro pacífico. La UE nos ha brindado sesenta años de paz, y nos brindará muchos más años si se lo permitimos. Merece la pena cada céntimo que nos gastemos en ello.

Hemos descubierto esto una y otra vez en estudios de chimpancés y otros primates, y también se ha demostrado experimentalmente: si haces que dos monos dependan entre sí para obtener comida, colaborarán más entre sí y pelearán menos

Como nota aparte, dado que mi especialidad es la conducta animal, he estudiado la resolución de conflictos en primates toda mi vida. No quiero comparar necesariamente a los políticos europeos con primates, pero es innegable que han llegado a la misma conclusión común de mi campo de estudio. Nuestra teoría más importante supone que el la oportunidad para lograr la paz incrementa con el valor de las relaciones que están en juego. Amigos, hermanas, hermanos y colaboradores se reconciliarán tras una pelea, o evitarán pelear en un contexto potencialmente competitivo, debido a que se necesitan unos a otros. Hemos descubierto esto una y otra vez en estudios de chimpancés y otros primates, y también se ha demostrado experimentalmente: si haces que dos monos dependan entre sí para obtener comida, colaborarán más entre sí y pelearán menos. Esto es debido a que tienen interés en mantener la paz y promover las buenas relaciones. La UE es el perfecto ejemplo de promoción de paz por medio de un incremento en el valor de las relaciones. Se las ha arreglado para crear incentivos para que las naciones se junten. Dado que estoy habituado a ver Europa desde el Atlántico, y que tengo familia en dos países, las diferencias nacionales me importan menos. Son una fuente fácil de bromas y estereotipos, y aunque existen diferencias reales, son secundarias en comparación a lo que une a los europeos. Hace poco he visto el campeonato europeo de la UEFA de 2016, y pese a la feroz competición y las fuertes lealtades nacionales que se despliegan, los europeos son claramente una unidad. Hay una gran unión dentro de su diversidad, y la mayoría de los seguidores se comportaron de modo bastante fraternal con los de las demás naciones. Europa no ha alcanzado el mismo punto de solidaridad y unificación que los EE.UU, que tienen una historia mucho más larga de integración y un lenguaje unificador, pero Europa puede llegar ahí con tiempo.

Al ser un académico, mi orientación es bastante internacional. Soy profesor en la universidad de Emory en Atlanta, pero también mantengo una cátedra en la universidad de Utretch. Como tal, veo a muchos estudiantes de Erasmus de otros países que estudian en Holanda, y en otros sitios conozco a estudiantes holandeses que asisten a clases en Francia, Alemania o el Reino Unido. Todo esta mezcla de jóvenes talentos, todas estas colaboraciones en el trabajo, todos estos matrimonios internacionales, garantizan una mayor integración europea. Aunque la generación de Millenials suelen ver más allá de sus fronteras nacionales, no estoy seguro de que se den cuenta del todo de la necesidad política de la UE. Parecen dar por hechas sus instituciones y fronteras abiertas, de las que se benefician, pero espero que se tomen más conciencia de las fuerzas que tratan de minar lo que hemos ganado. Estos partidos políticos se alimentan de los sentimientos contrarios a la inmigración y se sustentan en el orgullo nacional. Apelan básicamente a gente mayor que vive fuera de las áreas urbanas, que aún imaginan sus país como algo separado del resto. Estas actitudes son reliquias del pasado, y mi esperanza se sostiene en la generación más joven, que posee una actitud más abierta hacia la nacionalidad, la etnicidad, la orientación sexual o la religión.

Europa debe encontrar el camino para combinar los intereses locales y supranacionales en su sistema político

Para dar la batalla a los movimientos nacionalistas necesitamos políticos más comprometidos: cargos elegidos más que burócratas nombrados por el gobierno, que estén dispuestos a defender los intereses de la UE. La tensión entre el control local y el interés colectivo es fácil de reconocer en la política estadounidense donde solemos decir que “todo es loca”. De modo similar, Europa debe encontrar el camino para combinar los intereses locales y supranacionales en su sistema político. Una integración completa provocará graves peligros, en la medida en que la periferia de este vasto bloque económico se sienta ignorado o explotado, y quiera salir, mientras que a la vez los intereses locales necesitan ser subordinados al interés común.

 

 


Frans de Waal

 

Dr. Frans B. M. de Waal es un biólogo holandés/estadounidense y primatólogo conocido por su trabajo en la conducta y cognición social de los primates. De Waal es profesor de psicología en C.H. Candler, director del centro Living Links en la universidad de Emory, y profesor distinguido en la universidad de Utrecht. Es miembro de la Academia Nacional de las Ciencias y de la Academia Real Holandesa de las Ciencias.


 

 

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